¿Qué es un seguro?
Concepto claveEs un acuerdo donde tú pagas una prima y la aseguradora asume ciertos riesgos económicos por ti si ocurre un evento cubierto.
Guía completa para familias y empresas en Cúcuta y Norte de Santander. Aprende con Maritza Cañas a elegir pólizas de vida y salud, autos, hogar y pólizas educativas, y a ordenar tus finanzas personales sin complicaciones.
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Antes de ver tipos de pólizas, entiende qué es un seguro y por qué existe.
Es un acuerdo donde tú pagas una prima y la aseguradora asume ciertos riesgos económicos por ti si ocurre un evento cubierto.
No se trata de si algo pasará o no, sino de qué impacto tendría en tus finanzas si ocurre. El seguro reduce ese impacto.
La prima es lo que pagas, el deducible lo que asumes de tu bolsillo y la cobertura son los eventos y montos que el seguro protege.
Un seguro no busca “retornos” como una inversión, sino evitar que una mala situación destruya tu estabilidad financiera.
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No hay una póliza perfecta para todos. Hay una adecuada para tu momento de vida.
¿Tu salud, tu ingreso, tu familia, tu carro, tu casa, tu negocio, tu futuro? Empieza por priorizar riesgos, no productos.
Un buen seguro es sostenible. Mejor una cobertura realista que puedas mantener, que un plan gigante que abandonas a los meses.
Pide al menos dos o tres propuestas. No todo es precio: evalúa deducibles, límites, exclusiones y calidad de la red.
Lo que no se menciona o aparece como exclusión no está cubierto. Asegúrate de preguntar todo lo que no entiendas.
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Lo que deberías revisar sí o sí antes de decir “acepto”.
Nombre, documento, fechas, actividad económica y beneficiarios deben estar correctos. Errores pueden retrasar indemnizaciones.
Ocultar enfermedades, hábitos o riesgos puede ser causal de rechazo en un siniestro. Es mejor ser claro desde el inicio.
Pregunta: ¿cuánto es el deducible?, ¿cuál es el límite por evento?, ¿existen topes anuales? Así evitas sorpresas en el momento crítico.
Además del folleto, pide la póliza y sus condiciones particulares. Ese documento es el contrato real con la aseguradora.
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Tener póliza no basta. Saber usarla multiplica su valor.
Conserva pólizas, certificados, números de emergencia y comprobantes de pago en una carpeta digital o física accesible.
Identifica si tu aseguradora atiende por app, línea, WhatsApp o portal. Mientras más rápido reportas, más ágil es la respuesta.
Si no estás seguro de si algo está cubierto, consulta antes de tomar decisiones costosas por tu cuenta.
Nuevo empleo, matrimonio, hijos, crédito o negocio son señales para revisar sumas aseguradas y beneficiarios.
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Pasos claros para no perder la calma ni los beneficios.
En un accidente o enfermedad, lo primero es la atención médica y la seguridad de las personas. Lo administrativo va después.
Muchas pólizas exigen avisar en las primeras 24–72 horas. Ten a mano tu número de póliza y una breve descripción de lo ocurrido.
Toma fotos, guarda facturas, informes médicos o de tránsito. Todo esto respalda tu reclamación y acelera la respuesta.
La aseguradora te indicará si debes ir a un taller aliado, clínica en red o enviar documentos por correo o portal.
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Pequeños descuidos que pueden salir muy caros en el tiempo.
Una prima baja con deducibles altísimos o coberturas mínimas puede dejarte igual de expuesto que si no tuvieras seguro.
Enterarte de lo que no cubre el seguro en medio del problema es de las experiencias más frustrantes. Revísalas antes.
Interrumpir pagos puede dejarte sin protección justo cuando más la necesitas. Activa recordatorios o débito automático.
Si nadie sabe que existe el seguro, dónde está la póliza o cómo reclamar, el beneficio puede perderse o tardar demasiado.
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Pequeños ajustes que te ayudan a aprovechar mejor cada póliza.
Anota qué tienes en salud, vida, autos, hogar, pensión y empresa. Verlo junto te permite detectar vacíos y duplicidades.
Agenda una revisión anual con tu asesor: ¿sigues necesitando lo mismo?, ¿cambió tu ingreso?, ¿llegó un nuevo objetivo?
Aprovecha beneficios como chequeos preventivos, líneas de orientación médica o programas de bienestar. Están incluidos para ti.
Cuando tengas dudas, pide ejemplos concretos: “¿en qué caso sí aplica?” o “¿puedes explicarlo con un caso real?”.